martes, 10 de marzo de 2020

SINDROME CONFUSIONAL DELIRIUM Y DEMENCIA


SÍNDROME CONFUSIONAL (DELIRIUM) y DEMENCIA


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Síndrome confusional agudo y demencia: ¿cuál es la diferencia?
Un artículo de Lucía Pardo Ramilo
Psicóloga Sanitaria especializada en el ámbito del envejecimiento
Lo que actualmente conocemos como Síndrome Confusional Agudo (SCA) es lo que hasta hace poco tiempo se denominaba delirium tremens. Aunque este término se ha asociado con los síntomas que aparecen tras la abstinencia de alcohol, sus causas pueden ser otras, y conviene diferenciarlo de la presencia de una enfermedad neurodegenerativa como la demencia.
La demencia hace referencia a un conjunto de síntomas causados por una disfunción cerebral, que da lugar a un deterioro de la cognición y la emoción, alterando el funcionamiento social y laboral de la persona afectada. Dentro de este rótulo podemos encajar diferentes tipos de demencias, según sea la causa que la origina. Esto determinará la presencia de unos u otros síntomas.
El SCA es un cuadro de síntomas que comienzan de forma repentina, en cuestión de horas o días, y que pueden fluctuar a lo largo del día. Este síndrome se caracteriza por una alteración aguda de la atención. Esto quiere decir que la capacidad para prestar atención al entorno, de forma súbita, se ha visto afectada.

El Síndrome Confusional Agudo es muy común entre las personas mayores y suele ser debido a enfermedades médicas, efectos secundarios de un fármaco u hospitalizaciones prolongadas

Además, en el SCA se pueden producir una alteración de las funciones cognitivas. Pueden aparecer síntomas como la desorientación (temporal, espacial o personal), déficits de memoria o alteraciones del lenguaje. Junto a estos, aparecen alucinaciones (por ejemplo, alucinaciones visuales, que pueden provocar que la persona vea objetos o personas que en realidad no están presentes) o ideas delirantes (por ejemplo, pensamientos extravagantes o recuerdos sobre situaciones que no han tenido lugar).
Junto a los síntomas descritos, el SCA suele ir acompañado de otras alteraciones. Son características de este síndrome las alteraciones del sueño como el insomnio – manifestadas como dificultad para conciliar el sueño o despertará marcadamente tempranos -, las alteraciones motrices como el vagabundeo -caminar sin un objetivo determinado- y alteraciones emocionales como la labilidad.
¿Cuál es la causa del SCA?
El SCA puede estar motivado por diferentes causas, como pueden ser la intoxicación o abstinencia de sustancias (por ejemplo, el alcohol), enfermedades médicas o la exposición a tóxicos (por ejemplo, la sobre ingesta de un fármaco o sus efectos secundarios). Una vez que la causa es tratada de forma adecuada, los síntomas desaparecen en un corto espacio de tiempo, lo que hace que una característica definitoria del SCA es que es reversible.
Este síndrome es muy común entre las personas mayores. Entre este grupo de población, las causas que dan lugar a este síndrome suelen ser las enfermedades médicas (por ejemplo, infecciones urinarias o respiratorias), los efectos secundarios de un fármaco u hospitalizaciones prolongadas.
¿Cómo lo podemos diferenciar del inicio de una demencia?
Es importante saber cómo podemos diferenciar la aparición de un Síndrome Confusional Agudo del inicio de una enfermedad neurodegenerativa como la demencia. Prestar atención a diferentes aspectos sobre la aparición y evolución de los síntomas nos puede ayudar.
1. Aparición de los síntomas
El inicio de un SCA siempre va a ser brusco, es decir, su aparición es repentina. En cuestión de horas o días aparecerá todo el cuadro de síntomas descrito. Sin embargo, en el caso de la demencia, la aparición de los síntomas será progresiva e insidiosa; pueden pasar meses o incluso años hasta que se presenta tal variedad de síntomas. De esta forma, los síntomas irán haciendo acto de presencia poco a poco, nunca todos de forma simultánea.
2. Duración
Como se ha expuesto más arriba, en el caso del SCA los síntomas son reversibles. Es decir, una vez abordada su causa, estos desaparecerán de forma progresiva. Si estuviésemos ante la presencia de una enfermedad neurodegenerativa, esto no sería así.
3. Causa
El origen de una demencia se encuentra en una disfunción a nivel cerebral, de diferente tipo y localización en función de la enfermedad de la que se trate. Esto será lo que dé lugar a la aparición de los síntomas. Sin embargo, como se ha indicado anteriormente, el origen del SCA se puede encontrar en una enfermedad médica como una infección, el consumo o abstinencia de sustancias o los efectos secundarios de un medicamento. Como decíamos, estas causas son reversibles.
4. Atención y concentración
En el SCA la capacidad de atención se ve afectada de forma súbita y marcada; la persona presenta una gran dificultad para prestar atención a su entorno, notando que no puede concentrarse en una misma tarea o seguir el hilo de una conversación. En el caso de la demencia, esto también puede ocurrir, pero su aparición no es súbita y sucede en etapas más avanzadas de la enfermedad.
5. Lenguaje
El SCA puede dar lugar a alteraciones del lenguaje como la disartria, originando una gran dificultad para articular palabras. Las enfermedades neurodegenerativas también pueden dar lugar a dificultades lingüísticas, pero estas serán de otro tipo, como la afasia (dificultades para expresar una construcción lingüística compleja, de comprensión o para denominar objetos).
6. Alucinaciones
Las alucinaciones de tipo visual (ver un objeto o persona que realmente no está presente) o auditivas (oír voces o ruidos inexistentes) son muy comunes y llamativas en un cuadro de SCA. Al igual que el resto de los síntomas, aparecerán de forma repentina, en cuestión de horas o días. En el caso de las demencias, también pueden presentarse alucinaciones, pero generalmente lo harán en fases más tardías de la enfermedad y su inicio será insidioso.
Estas pautas nos pueden ayudar a diferenciar un SCA de una demencia. Los mismos síntomas se pueden presentar en un cuadro o en otro, pero su aparición, evolución y causa será muy diferente. En este sentido, resulta de vital importancia realizar una exploración exhaustiva de la persona aquejada de sintomatología como la descrita por parte de un equipo multidisciplinar.
Dentro de este equipo juega un papel destacado el psicogerontólogo, psicólogo experto en el área de envejecimiento. Su papel será entrevistar a familiares y paciente de cara a poder esclarecer aparición y evolución de los síntomas, así como posibles eventos o circunstancias relacionadas con los mismos, y evaluar las diferentes áreas cognitivas de cara a poder establecer el perfil de síntomas que presenta la persona mayor.
Sobre la autora: Lucía Pardo Ramilo 
Lucía Pardo Ramilo es Psicóloga Sanitaria, colegiada M-32383 y especializada en el ámbito del envejecimiento a través del Máster en Psicogerontología. Es vocal de la Asociación Española de Psicogerontología – AEPG y desempeña su labor como psicogerontóloga en un centro de prevención y tratamiento de Alzheimer.
Es autora del blog www.sumandocanas.blogspot.com, una plataforma mediante la cual difunde su entusiasmo por los temas relacionados con la psicología y el envejecimiento, a través de post enfocados a la psicología en general, a la psicogerontología y a la práctica profesional.
 FUENTE: Geriatricarea

¿Qué es el síndrome confusional agudo y cómo diferenciarlo del inicio de una demencia?
Un artículo de Lucía Pardo, psicóloga especializada en el ámbito del envejecimiento y autora del blog sumando canas, sumando experiencias

El síndrome confusional agudo es muy común entre personas mayores

Lo que clásicamente se ha llamado “delirium” o “delirium tremens” es a lo que, actualmente, denominamos síndrome confusional agudo. Se trata de un síndrome transitorio, que es altamente común entre personas mayores o personas que sufren alcoholismo. Su principal característica es una clara alteración de la conciencia y de las capacidades cognitivas, lo que nos puede alertar y llevar a confusión con el inicio de una demencia o de cualquier otra patología neurológica. Estas alteraciones pueden ser de lo más variopintas, destacando: 
·         Alteración de la conciencia: la persona que sufre este síndrome no es consciente de lo que está ocurriendo, de que sus síntomas son anormales, mostrando clara dificultad para prestar atención a su entorno y a aquellas tareas que intente realizar.
·         Problemas de memoria: por ejemplo, dificultades para recordar un evento reciente, o para reconocer a una persona poco familiar.
·         Desorientación temporal y/o espacial: por ejemplo, dificultad para saber qué día de la semana o qué hora es, problemas para recordar si ya ha comido o no, si es por la maña o por la tarde, etc.; también son características las dificultades para reconocer el lugar donde se encuentra, para saber si está en su casa o no, en qué pueblo o ciudad, etc. 
·         Alucinaciones: percepciones erróneas que son interpretadas como reales por la persona, como ver a una persona que realmente no está allí, reconocimiento erróneo de determinados objetos, visión de animales u objetos irreales, audición de sonidos que no están teniendo lugar realmente, etc.
·         Ideas delirantes: creencias distorsionadas que son totalmente reales para la persona que las sufre, como creer que ha ocurrido un evento que realmente no ha tenido lugar, pensar que las demás personas le quieren engañar o robar, desconfiar de los demás por miedo a este engaño, etc.
Estas alteraciones cognitivas fluctúan a lo largo del día, mostrando un empeoramiento en ciertos momentos del mismo. 
Además de estos síntomas, también se suelen presentar síntomas en el sueño, así como a nivel psicomotor y emocional:
·         Alteraciones del sueño: problemas del ciclo de sueño-vigilia, como dificultad para dormir por la noche, gran somnolencia por el día, despertar temprano, etc.
·         Alteraciones psicomotoras: como pueden ser la agitación psicomotora, deambulación errática, comportamientos desordenados, etc. 
·         Alteraciones emocionales: por ejemplo, gran labilidad emocional o expresión emocional alterada. 
Otra característica de este síndrome es que tiene un carácter agudo, lo que quiere decir que se presenta en un corto periodo de tiempo (en horas o días). Es decir, no tiene un inicio insidioso, progresivo, sino que se presenta “de repente”.
Las principales causas del síndrome confusional pueden ser una enfermedad médica, la intoxicación o abstinencia de sustancias (por ejemplo, el alcohol) o la exposición a tóxicos (por ejemplo, efectos secundarios de un fármaco o sobre ingesta del mismo). Que estas sean las causas de este síndrome hace que tenga un carácter transitorio y reversible.
En las personas mayores, causas comunes del síndrome confusional agudo son las enfermedades médicas (por ejemplo, infecciones de orina o respiratorias), la hospitalización prolongada o la ingesta de determinados fármacos.
¿Cómo diferenciarlo del inicio de una demencia?
Los síntomas descritos nos pueden hacer pensar en la similitud de este síndrome con el inicio de una demencia, o con otras patologías a nivel cognitivo. Sin embargo, los siguientes puntos definitorios nos pueden ayudar a diferenciar una cosa de la otra.
1.     Inicio
Como hemos visto, el síndrome confusional se caracteriza por un inicio agudo, repentino. Es decir, en cuestión de horas o días se presenta todo este cuadro de síntomas. Sin embargo, en el caso de las demencias, su inicio suele ser progresivo, “poco a poco”, tardando incluso años en aparecer un cuadro tan variado de síntomas. 
2.            Duración
Teniendo en cuenta las posibles causas del síndrome confusional, su duración tenderá a ser corta, tanto como dure la problemática que lo origina. Por tanto, este síndrome es, además, reversible: una vez resuelta la causa, la persona vuelve a su estado cognitivo y general habitual. Sin embargo, la demencia es un trastorno neurodegenerativo progresivo, que empeora con el paso del tiempo, y cuya duración podrá ser de años.
3.            Causa
El síndrome confusional encuentra su origen en algunas de las causas antes descritas, por lo que debemos estar atentos, ante los síntomas, de si alguna de las diferentes opciones puede estar motivando el cuadro. En el caso de la demencia, esta causa se encuentra a nivel cerebral, en las sustancias que manejan la información en él (neurotransmisores) y, en última instancia, en algunos casos en los genes.
4.            Atención
La capacidad atencional de la persona con síndrome confusional se encuentra alterada ya desde un primer momento. Se muestra distraída, con grandes dificultades para mantener la atención y concentrarse en lo que está realizando, así como para interaccionar de forma adecuada con su entorno. En el caso de la demencia, por el contrario, la persona se muestra inicialmente bien conectada con su entorno. 
5.            Inquietud psicomotora
La inquietud y el nerviosismo son síntomas característicos del síndrome confusional, acompañados incluso de temblor y de conductas erráticas (como caminar sin motivo aparente, realizar conductas sin un objetivo, etc.). En el caso de la demencia, este tipo de conductas no se suelen presentar en fases iniciales.
6.            Alucinaciones
En las fases iniciales de la demencia, las alucinaciones no son habituales, sino más bien son características de etapas avanzadas de la enfermedad. En el caso del síndrome confusional, son bastantes comunes, sobre todo las de tipo visual. 
Estos aspectos nos pueden ayudar a diferenciar entre el inicio de un proceso demencial o un síndrome confusional agudo. Aunque en la demencia se pueden presentar algunos de estos síntomas, no lo hacen en fases iniciales.
Sobre la autora: Lucía Pardo 
Lucía Pardo es psicóloga, licenciada por la Universidad de Santiago de Compostela, y especializada en el ámbito del envejecimiento con Máster en Psicogerontología. Actualmente sigue formándose a través de diferentes cursos y realiza el Máster en Psicología General Sanitaria de la UNED.
Es autora del blog http://sumandocanas.blogspot.com.es/, una plataforma mediante la cual su autora difunde su entusiasmo por los temas relacionados con la psicología mediante post enfocados a la psicología en general, a la psicología dentro del ámbito del envejecimiento y a la práctica profesional.
 FUENTE: Geriatricarea

El delirium o síndrome confusional agudo, un trastorno cognitivo importante en personas mayores
Un artículo de la Dra. Miren Niño
Médico en 
Igurco Servicios Sociosanitarios – Grupo IMQ
El delirium o síndrome confusional agudo (SCA) es uno de los trastornos cognitivos más importantes en el anciano. Entre el 20 y el 40 por ciento de los pacientes mayores hospitalizados lo presenta en algún momento, especialmente, los que son atendidos en las unidades de cuidados intensivos. También destaca su incidencia en personas que viven en residencias. Su prevalencia aumenta con la edad, siendo muy frecuente en personas mayores de 75 u 80 años. 

El delirium se caracteriza por la alteración del nivel de consciencia, de la atención y de las funciones cognitivas

Se trata de un síndrome de causa o causas orgánicas, que se caracteriza por una alteración del nivel de consciencia, de la atención y de las funciones cognitivas (memoria, orientación, pensamiento, lenguaje o percepción). Se puede manifestar bien de forma hiperactiva (agitación, agresividad, alucinaciones…) o de forma hipoactiva (enlentecimiento, somnolencia, apatía…).
Tiene un comienzo agudo, siendo más habitual durante la noche. Tiende a fluctuar durante el día y puede durar varios días. Suele desarrollarse en lugares con escaso estímulo ambiental y que resultan desconocidos para el paciente. Estas alteraciones de la percepción pueden hacer que el paciente malinterprete la realidad, tenga ilusiones o alucinaciones, pudiendo esto condicionar su comportamiento y expresar miedo o agresividad ante estímulos externos.
Se desconoce con exactitud los mecanismos fisiopatológicos neuronales implicados, produciéndose por múltiples causas orgánicas que manifiestan un cuadro clínico común. Entre los factores predisponentes se pueden citar el envejecimiento cerebral, patologías del cerebro, la hospitalización o el aislamiento. En cuanto a los factores precipitantes, se pueden apuntar las infecciones respiratorias y urinarias, alteraciones metabólicas, algunos fármacos, ictus, etc.
En definitiva, el SCA puede considerarse como un cuadro multifactorial que resulta de la interacción entre la susceptibilidad del paciente, ciertas características suyas que le hacen más vulnerable al desarrollo de delirium y factores externos (causas orgánicas, fármacos o factores ambientales).
Diagnóstico
Ante la sospecha de delirium, se identificarán los criterios de diagnóstico según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM IV; se hará un diagnóstico diferencial con la demencia (ésta tiene curso progresivo), la depresión, ansiedad, lesiones cerebrales, y trastornos psiquiátricos. Posteriormente, se realizará una anamnesis junto con un familiar o personal conocedor de su situación basal, historia clínica previa, y tratamiento farmacológico, así como una exploración física, y los exámenes complementarios necesarios para identificar la causa (análisis de sangre y orina, etc.).
Pronóstico
El pronóstico es muy variable, dependiendo de la causa que haya determinado el SCA y de la situación general previa del paciente.
Tratamiento
Debe ser rápido y se debe tratar la causa siempre que sea posible, además de los síntomas. Entre los cuidados de soporte se pueden enunciar la vigilancia día y noche, en presencia de familiares o cuidadores conocidos; evitar el ruido en exceso, así como los cambios de habitación o del personal; mantener una buena iluminación, estimular la memoria y valerse de sus prótesis auditivas y gafas para mejorar la percepción del entorno.
Los cuidados de enfermería se orientan a asegurar una adecuada hidratación, nutrición y pronta movilización, así como a evitar restricciones físicas en la media de lo posible, la impactación fecal y las zonas de presión que puedan dañar la piel.
El tratamiento de los síntomas se ha de mantener hasta ser efectivo el tratamiento etiológico: los fármacos que han evidenciado tener mayor efectividad en el tratamiento sintomático del SCA son los neurolépticos, pero hay que sopesar sus efectos secundarios.
FUENTE: Geriatricarea
Diferencias entre síndrome confusional y deterioro cognitivo
Un artículo de KnowAlzheimer
Con mucha frecuencia escuchamos casos, fundamentalmente de personas mayores que sufren un accidente o una fractura y deben ser intervenidos quirúrgicamente, y por tanto ingresar en el hospital, que, durante el ingreso, generalmente después de una anestesia, sufren una desorientación importante, no saben dónde están, preguntan por familiares ya fallecidos, padecen delirios o alucinaciones o presentan una conducta alterada en cuento a comidas, vestido, aseo, etc. Y en estas circunstancias es frecuente que alguien diga: “se ha demenciado”.

Sufrir un cuadro confusional en un ingreso hospitalario no significa que la persona padezca una demencia, pero sí puede ser la señal para estudiar los factores de vulnerabilidad

La situación que hemos descrito es un cuadro confusional, y aunque puede estar relacionado con una demencia no son la misma cosa. El síndrome confusional es un trastorno cognitivo, pero diferente de la demencia. Consiste en una alteración de la atención y constituye la alteración más leve del nivel de conciencia (la alteración más grave es el coma, en la que el paciente no es capaz de despertarse y además hay alteraciones de los reflejos básicos). En un cuadro confusional la persona no puede pensar con claridad y rapidez, y su pensamiento se hace incoherente.
Es verdad que cuando ocurre una demencia (por cualquier causa) hay alteraciones de varias funciones cognitivas (memoria, atención, concentración, lenguaje, cálculo…) y en consecuencia, un desorden del pensamiento; la persona no es capaz de razonar o de planificar acciones.
El cuadro confusional y la demencia comparten también otras características, como acompañarse de otros trastornos de conducta o el poder ser originados por múltiples causas. Sin embargo, también hay varias diferencias entre ellos.
En los casos de demencia más frecuentes, tanto en la enfermedad de Alzheimer como en la demencia vascular, los problemas se han venido produciendo a lo largo del tiempo (meses) y es difícil determinar un momento de inicio concreto. En el síndrome confusional es posible identificar una causa desencadenante: un traumatismo, una intervención quirúrgica, una infección, presencia de dolor, una descompensación de otra patología (diabetes, insuficiencia renal, insuficiencia hepática, etc.), deshidratación, cambios en la medicación o efectos secundarios de fármacos, pero también pueden desencadenarlo situaciones de estrés, como los ingresos en el hospital o los cambios de domicilio.
Otra diferencia importante del cuadro confusional con la demencia es que una vez solucionada la causa desencadenante, el cuadro cede con tratamiento adecuado hasta volver a la situación anterior, mientras que la demencia es una situación que progresa a mayor o menor velocidad.
Está claro que no todas las personas que sufren alguna de estas circunstancias presentan un cuadro confusional. Estas causas desencadenantes actúan sobre unos factores predisponentes, y aquí se encuentra la relación entre el síndrome confusional y la demencia, porque el deterioro cognitivo es uno de estos factores que hacen a los enfermos más vulnerables.
Otros factores son la depresión, el padecer otras enfermedades neurológicas, la dependencia de alcohol, de fármacos o de otras sustancias, los problemas de vista y oído o la edad avanzada.
Un capítulo importante dentro de estos factores desencadenantes de cuadros confusionales son los medicamentos. Hay muchos medicamentos que, entre sus efectos secundarios, presentan alteraciones cognitivas, generalmente de la memoria o la atención. Pueden ser medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso, como los tranquilizantes, pero también medicamentos que se utilizan para el dolor, o para preparar una anestesia o incluso para enfermedades del aparato digestivo o del aparato urinario.
El tratamiento del cuadro confusional incluye el tratamiento de la causa, pero sin olvidar esos factores precipitantes y predisponentes. Es muy importante tratar las alteraciones de conducta (alucinaciones, delirios, confusión, agresividad…) y no olvidar los cuidados generales del paciente.
Si somos cuidadosos en identificar problemas y complicaciones potenciales, mantener un buen estado general y, además, los médicos evitamos prescribir medicamentos que entre sus efectos secundarios produzcan confusión, es posible prevenir muchos cuadros confesionales.
Sufrir un cuadro confusional en un ingreso hospitalario no significa que la persona padezca una demencia, pero sí puede ser la señal para estudiar los factores de vulnerabilidad, y en caso de existir deterioro cognitivo, poder estar preparado para la posible aparición de una enfermedad de Alzheimer.
El proyecto kNOW Alzheimer es una iniciativa de los profesionales involucrados en la atención y el cuidado de las personas que sufren enfermedad de Alzheimer y de las asociaciones de familiares de pacientes, con la intención de poner en manos de todos estos colectivos la información necesaria para la actualización de conocimientos sobre la enfermedad.
Cuenta con la colaboración y el aval de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) y el apoyo del laboratorio farmacéutico STADA.
FUENTE: Geriatricarea


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