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Cuaderno Psico Socio Gerontológico.
Por las nuevas vejeces del Siglo XXI
martes, 17 de marzo de 2020
LA ECONOMÍA DEL CUIDADO
GUÍA AFRONTAMIENTO DISTANCIAMIENTO SOCIAL PERSONAS MAYORES
GUÍA DE AFRONTAMIENTO ANTE MEDIDAS DE DISTANCIAMIENTO SOCIAL EN PERSONAS MAYORES FRENTE AL BROTE DE COVID 19
Fundación Amanoz que contribuye al bienestar emocional y afectivo de las personas mayores con programas de
acompañamiento, favoreciendo la integración, la autoestima y la participación social, está preocupada de la
situación que estamos viviendo a nivel global y en Chile específicamente, respecto al brote de COVID-19, puesto
que esta enfermedad afecta negativamente a las personas mayores al contraerla.
Adicionalmente a las medidas de autocuidado y prevención de la transmisión, indicadas por las autoridades
sanitarias, es importante prestar atención a la salud emocional de las personas mayores. A partir de la
literatura especializada, revisada, hemos visto que la soledad no deseada, genera en las personas mayores, no
solamente lo que resulta obvio que es la marginación y autoexclusión, sino también, representa un factor de
riesgo para muchas condiciones de salud entre ellas, depresión y agravamiento de condiciones patológicas
previas, generando una situación de vulnerabilidad importante.
Las personas mayores que se sienten solas no siempre lo expresan, y se van en muchos casos, guardando su
sentir, por tanto, es recomendable estar atento/a al otro, demostrar solidaridad si algún cercano presenta una
condición semejante para ofrecerle ayuda y/o compañía ya sea físicamente o vía telefónica.
En este contexto, Fundación Amanoz (Juan Carlos Kantor) desea difundir ciertas pautas de autocuidado y
afrontamiento ante la situación derivada del Covid -19, al limitarse las actividades sociales y especialmente en
caso de “cuarentena” ya sea impuesta o voluntariamente asumida, puesto que esto puede impactar directamente
en la calidad de vida de las personas.
La idea central es que el aislamiento que se promueve, no signifique la
generación de sentimientos de soledad para las personas mayores, y ellos/as puedan reducir en lo posible
situaciones de alto estrés y ansiedad.
10 MEDIDAS DE AFRONTAMIENTO POSITIVO ANTE EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL:
1. Ante las medidas de distanciamiento o aislamiento, tenga presente que es posible que sienta
ansiedad, soledad, frustración, aburrimiento, miedo, desesperanza y/o rabia. Esto es normal y sus
efectos pueden durar un tiempo extenso o aparecer incluso posteriormente al confinamiento. Sin
embargo, si aplica algunas medidas simples de autocuidado, usted podrá tener un mejor afrontamiento
de la situación.
2. Manténgase conectado y conserve sus redes de apoyo social: aún estando en cuarentena o
debiendo limitar los contactos de forma física, usted puede conectarse con otras personas a través de
distintas vías: el teléfono, las redes sociales, las videoconferencias y el correo electrónico. No se aísle en
forma excesiva, ni se prive del contacto, aunque sea a distancia, recuerde que esto es vital para
mantenerse con buena salud mental y física. Si fuera posible, ayude a su familia y amigos a mantener la
calma y a tener un pensamiento adaptativo a cada situación.
3. Intente mantener sus rutinas diarias personales y aproveche el tiempo de aislamiento relativo o
“cuarentena” para hacer aquellas cosas que le gustan como leer libros, ver películas, hacer
manualidades, escuchar música, ordenar, etc. Haga ejercicio, mantenga rutinas de sueño y aliméntese
en forma sana.
4. Ponga atención a sus propias necesidades y sentimientos. Reconózcalas y comuníquelas a los
demás. Practique ejercicios de relajación, la respiración abdominal es una buena estrategia para calmar
el cuerpo y la mente.
5. Cuídese de no caer en la sobreinformación. Este punto es crucial ya que en las últimas semanas
hemos sido bombardeados por noticias, algunas muy alarmantes y pesimistas y otras derechamente
falsas que han circulado por grupos de whatsapp y redes sociales, y esto puede llegar a generar un
exceso de alarma en las personas.
Procure no estar todo el día revisando noticieros ya que esto podría aumentar su sensación de riesgo,
miedo y nerviosismo innecesariamente, por el contrario, alterne con otro tipo de programas, y genere otro
tipo de conversación con sus cercanos.
6. Para informarse acuda solo a fuentes oficiales y contrastada por expertos: Ministerio de Salud,
Organismos Oficiales, OMS, etc. Aproveche de tomar medidas prácticas que le permitan prepararse y
protegerse usted y a sus seres queridos.
7. Cuide la información que comparte, ya sea en imágenes o documentos, revisando las fuentes de
donde proviene para no difundir noticias falsas que solo alimentan el miedo de la población.
8. Mantenga el optimismo de que las cosas van a mejorar, tomando las medidas sanitarias
indicadas. Fomente el pensamiento que se mantendrá sano/a y busque tranquilizarse considerando que
en el país se está trabajando para garantizar la contención del virus y la disponibilidad de la mejor
atención para aquellos afectados.
9. Identifique pensamientos negativos que incrementan su malestar emocional.
Cuestione sus pensamientos pesimistas, si los hubiera, sometiéndolos a preguntas del tipo: - ¿Qué pruebas
tengo para creer eso? ¿Qué otras posibilidades existen? Incluso si lo que creo fuera verdad, ¿qué probabilidades
hay de que ocurra? ¿Me resulta útil mi creencia negativa? ¿Qué me proporciona? ¿Me hace sentir mejor o peor?
¿Qué es lo que realmente yo puedo hacer para intentar resolver el problema que me afecta?
La idea con este simple ejercicio es no magnificar el riesgo real que tiene, pero tampoco trivializarlo. Se trata de
no alarmarse excesivamente, incorporando la generación de otras explicaciones, enfocando de manera diferente
las cosas, e incorporando una visión positiva pero real.
10. Protéjase, resguarde las medidas de aislamiento, pero al mismo tiempo no se olvide de apoyar a
los demás. Si ve que alguien cercano/a (familiar, amigo/a o vecino/a) necesita ayuda préstele apoyo.
Ayudar a otros en momentos de necesidad, es vital para construir una sociedad más solidaria, menos
individualista y no solo beneficia a la persona que recibe el apoyo, sino también al que lo proporciona. Es
tan simple como compartir algo de comida, llevar un medicamento a alguien que no se puede desplazar,
comprarle víveres a un vecino/a, o solamente preguntar cómo está.
Desde Fundación Amanoz, creemos que es tarea de todos/as tratar de promover en nuestro hogar, en la familia,
con los vecinos y en nuestros barrios, redes de solidaridad entre y hacia las personas mayores, especialmente
en momentos de crisis. Es la actitud responsable de autocuidado y seguimiento de las pautas generales del
Ministerio de Salud, junto a la capacidad de ayudarnos mutuamente, lo que logrará que pasemos la crisis
derivada del Covid-19.
IMPORTANTE: Hay que diferenciar los sentimientos normales de alarma y los síntomas de estrés, ansiedad y
pánico que son anormales. En términos generales, si experimenta síntomas persistentes, frecuentes e intensos
que le imposibilitan seguir llevando su vida en forma corriente, y esto está afectando sus relaciones, su nivel de
bienestar, su quehacer cotidiano y su salud, le recomendamos que busque ayuda profesional.
Usted podría estar
presentando un cuadro de ansiedad o estrés que requiere ayuda especializada para su manejo y mejoría.
** Ejercicio de respiración abdominal:
1º Tome la posición acostado boca arriba o sentado con las rodillas flexionadas y los hombros, el cuello y la
cabeza relajados.
2º Coloque una mano en la parte superior del pecho y la otra sobre el abdomen para poder percibir el movimiento
del diafragma al respirar.
3º Aspire lentamente por la nariz (3 TIEMPOS); la mano que está en el abdomen debe subir y la que está sobre
el pecho debe permanecer quieta.
No es necesario inspirar mucho aire, sino intentar que éste llegue hasta lo más profundo de los pulmones
4º Exhale lentamente (6 a 8 TIEMPOS), por la boca, la mano que está sobre el abdomen debe recuperar la
posición inicial y la mano en el pecho permanecer quieta.
5º Haga una pausa antes de la siguiente inspiración.
Es conveniente realizar estos ejercicios 5 a 10 minutos 2 a 3 veces al día y gradualmente aumentar el tiempo.
Guía Elaborada por el Equipo Fundación Amanoz con especial colaboración de Diana León Aguilera,
Psicóloga y Doctora en Psicología clínica y de la salud. Coordinadora programas de acompañamiento
Fundación Amanoz.
Fuentes revisadas:
- Colegio Oficial de Psicología de Madrid (2020) Comunicado: Recomendaciones dirigidas a la población para
un afrontamiento eficaz ante el malestar psicológico generado por el brote de Coronavirus - Covid 19.
Recuperado en: https://www.copmadrid.org/web/comunicacion/noticias/1456/recomendaciones-dirigidas-lapoblacion-un-afrontamiento-eficaz-el-malestar-psicologico-generado-el-brote-coronaviruscovid-19
- Intramed (2020)
Recomendaciones de la OMS: Consideraciones de salud mental durante el brote de
COVID-19. Consideraciones desarrolladas por el Departamento de Salud Mental como apoyo para el
bienestar psicológico durante el brote de COVID-19.
Recuperado en:
https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=95707
- Ministerio de Salud (2020). Nuevo Coronavirus COVID-19.
Recuperado en: https://www.minsal.cl/
- Rubio, R., Rubio, L. y Pinel, M. (2009)
La soledad en los mayores. Una alternativa de medición a través de
la escala Este. CSIC y Universidad de Granada.
viernes, 13 de marzo de 2020
PSICOFARMACOS EN ADOLESCENTES Y ADULTOS CON AUTISMO. TESTIMONIOS
TESTIMONIOS
SOBRE EL USO DE PSICOFÁRMACOS EN ADOLESCENTES Y ADULTOS CON AUTISMO

12 marzo, 2020
Se tiende a temer o a adorar a la medicación psiquiátrica, sin puntos
medios. Tenemos a quienes la ven como una forma de dominación por parte de la
malévola industria médico-farmacéutica y las élites o, caso contrario, quienes
la ven como la salvación y respuesta a todos nuestros problemas. Probablemente,
todos tengan una mínima cuota de razón y una enorme porción de prejuicio.
Por esto es que no les hablaremos desde el prejuicio ni las
especulaciones, sino desde la experiencia personal de tres adultos autistas que
en distintos momentos de su vida recurrieron —¿o recurren? — a los
psicofármacos.
Experiencia de Constanza
Mis experiencias con la medicación psiquiátrica están marcadas con luces
y sombras, aunque, probablemente, con muchas más sombras que luces. No
soy anti-medicación, pero tampoco pro-medicación-ante-cualquier-síntoma. Hay
cuestiones muy concretas: la medicación, mal administrada, hace muy mal. Te
pueden matar o, incluso, cosas peores, por medio de una mala medicación o de
una mal profesional que te la prescribe.
Quizás mucho de lo que genera que la medicación psiquiátrica sea tan
temida por los antimedicación, sea por los efectos secundarios que puede
generar y porque hay una relación costo/ beneficio que no es tan seductora como
la de un ibuprofeno. Si vamos al caso, en algún momento fui antimedicación,
justamente por esta razón.
Me medicaron por primera vez a los 16 años, porque me temblaban las
manos. Un neurólogo me recetó un ansiolítico y me mandó al psiquiatra. El
psiquiatra creyó que tal vez un antidepresivo me haría bien. Unas consultas
después, al ver que yo seguía igual, me agregó un antipsicótico. La primera vez
que lo tomé, sentí que mi cerebro se transformaba en una almohada y empecé a
dormir como un tronco. En la siguiente consulta, al referir mis síntomas de
cerebro-almohada y mucho sueño, el doctor me indicó otro antipsicótico.
Obviamente, no me sacó nada de lo que ya venía tomando. Estuve unos meses con
esa medicación algo excesiva, y empecé a engordar un poco. Se lo comenté al
psiquiatra, y me reemplazó un antipsicótico por otro. Me agregó un tercer
antipsicótico y un segundo ansiolítico. Como no podía relajarme antes de
dormir, me agregó un hipnótico. Exceptuando el reemplazo de los antipsicóticos,
nunca me sacó ninguna medicación, y jamás me redujo las dosis, sino que iban
aumentando progresivamente. Mi peso hizo lo mismo: de los 16 a los 18 pasé de pesar
48 kilos a pesar 127. Obesidad mórbida, comiendo muy poco, ya que dormía 16
horas por día. Se me retiró la menstruación, tuve un incremento de prolactina
enorme, me llené de estrías, etc. Hormonalmente y metabólicamente, nunca volví
del todo a la normalidad. ¿Cómo no temerle a la medicación, entonces?
Diré que me llevó bastante tiempo poder superar este terror, a pesar de
que hubo un problema que nadie pudo resolver: que tengo ansiedad. A veces me
tiemblan las manos por este motivo, otras veces tengo taquicardia y, la mayor
parte del tiempo, estoy preocupada por alguna cuestión que escapa a mi control.
No es placentero vivir con esos niveles de ansiedad y, pese a que uno se
acostumbra a todo, hace un par de años decidí darle una oportunidad a otro psiquiatra
para ver si me podía ayudar. Esta vez fui con toda la información acerca de mí
misma, incluyendo mi diagnóstico de autismo. Lo primero que hizo fue recetarme
un ansiolítico, porque me temblaban las manos… Pero la similitud termina ahí.
Me dejó que lo tome cuando realmente lo necesito, sin una frecuencia
estipulada, sino cuando tengo un ataque de ansiedad, y así vengo funcionando
bien. Tal vez sea porque en vez de escucharse a sí mismo, este psiquiatra
decidió que yo sé exactamente cuándo me siento bien y cuándo no.
Experiencia de Ezequiel
Siempre tuve prejuicios contra la medicación psiquiátrica, incluso
cuando yo mismo la necesitaba. A pesar de leer del tema, no encontraba la
información que necesitaba para borrar ese rechazo que sentía contra esas extrañas
sustancias. Pensaba que modificarían mi personalidad y me harían dejar de ser
yo mismo, que no solo cambiarían los aspectos negativos que me hacían mal, sino
que modificarían todo lo demás, y perdería todas esas características que me
hacen ser quien soy.
Pero llegué a un punto en que ya no toleraba más mi situación mental y
emocional, situación que meses de consultas psicológicas no pudieron solucionar
en lo más mínimo. Era mi última opción, y a pesar de mis miedos, accedí a
consultar con un psiquiatra, a sabiendas de que iba a medicarme.
Déjenme decirles que fue la mejor decisión que tome en mucho tiempo.
Sufro de ansiedad, pero no me recetaron ansiolíticos. Dado mi estado anímico y
mi condición de autista, el psiquiatra me recetó un antidepresivo en primera
instancia, y luego agregó un antipsicótico en dosis bajas. Ambos me ayudan a
estabilizar mi estado anímico, ordenar mis pensamientos, y evitar la ansiedad.
Ya no me absorben las ideas inconclusas, puedo discriminar mejor los temas por
resolver en mi cabeza, las situaciones cotidianas ya no son un fastidio, y mi
irritabilidad disminuyo casi a cero.
La suma de mis búsquedas de información, las explicaciones del
psiquiatra y mi experiencia directa con los psicofármacos, me sirvieron para
entender que mis miedos eran infundados. Los psicofármacos, correctamente
administrados, ayudan a estabilizar nuestros neurotransmisores, nos ayudan a
tener bajo control a nuestro propio cerebro. Al igual que dormir cuando tenemos
sueño, abrigarnos cuando tenemos frío o tomar un antigripal cuando estamos
enfermos nos mejora el estado de ánimo y nos hace sentir bien; así nos ayudan
los psicofármacos. Aunque los nombres como «antipsicótico» o «antidepresivo»
pueden asustar, tenemos que entender que esa es solo una clasificación de
acuerdo al tipo de neurotransmisor que estabiliza, que no significa que
suframos de psicosis o depresión.
En conclusión, doy fe y mi palabra de que los psicofármacos funcionan a
la perfección y, de hecho, lamento no haberlos tomado antes.
Experiencia de Analía
Con taquicardia, migrañas, temblores, durmiendo casi todo el día y
dolores musculares que me complicaban hasta caminar tres cuadras, llegué a mi
primer tratamiento por depresión clínica. Y no fue el único tratamiento
psiquiátrico que hice: cada vez que me forzaba a llevar una rutina con contacto
social diario, caía en estado de depresión severa y trastorno de ansiedad
generalizado. Algo tan simple como ir a la facultad o trabajar en una oficina,
para mí era una auténtica tortura, una exigencia que destruía mi psiquis.
Al no contar con mi diagnóstico de autismo, también me indicaron
tratamientos para la ansiedad, la fobia social y el trastorno bipolar. Muchas
veces todos estos tratamientos se combinaban al punto de sentirme flotando y
perder percepción realista de mi entorno. Dado mi estado emocional y que ningún
profesional siquiera se acercaba a mi diagnóstico, no me quejo de haber estado
sedada: era eso o que buscara alguna forma de acabar con mi vida. A veces es
así de simple: o ahogas tu cerebro en cuanta droga te indiquen, o morís.
El alta de mi último tratamiento fue hace casi diez años, y luego no
volví a necesitar más. Y no es que haya dejado de ser autista, ni que lo fuera
menos que antes. Justamente, en algún momento y sin saber de mi diagnóstico,
entendí que cumplir con ciertas rutinas «normales» era para mí lo que para un
pez el estar fuera del agua. En algún momento entendí que no podemos pasar la
vida torturándonos, y que debemos aceptar lo que somos, y lo que necesitamos.
Cuando acepté que mi esencia era tener reducido contacto social y poca
exposición a los estímulos sensoriales, y a partir de que me lo permití, logré
cortar el espiral de caer una y otra vez en estados psiquiátricos
incapacitantes. Y, cuando obtuve mi diagnóstico, no solo pude permitírmelo,
sino que también pude perdonármelo.
Hay veces en que situaciones no deseadas me ponen nuevamente en ese
lugar de angustia extrema que solo los que vivieron un ataque de pánico pueden
entender, y en ese momento quisiera poder echar mano a los ansiolíticos con los
que no cuento, por evitar recibir atención profesional. No descarto volver a
necesitar ayuda, tanto profesional como farmacológica, pero ya no negocio mi
estabilidad emocional solo para cumplir con las expectativas sociales.
Ya no quiero ser más un pez fuera del agua. Quiero ser yo, en mi
particularidad, y viviendo de la forma más tolerable posible.
Entonces, psicofármacos: ¿salvación o perdición?
Probablemente, un poco de ambas, y ninguna de las dos.
Los psicofármacos pueden ayudarnos, cuando la vida deja de ser vida.
Pero ninguna solución a largo plazo puede construirse sobre la base de no saber
quiénes somos y qué necesitamos, y ningún profesional podrá ser acertado, si no
sabe para qué nos está tratando. Porque nuestro diagnóstico nos acompañará toda
la vida, pero no necesariamente deberán hacerlo las consecuencias de no conocer
y aceptar nuestro autismo.
Estas experiencias pertenecen y fueron escritas por los integrantes de
Insurgencia Autista (www.facebook.com/insurgencia.autista), organización conformada
por adultos autistas. El término autistas, para referirse a sí mismos, es por
propia elección de los autores.
FUENTE: https://autismodiario.org/2020/03/13/testimonios-sobre-el-uso-de-psicofarmacos-en-adolescentes-y-adultos-con-autismo/
jueves, 12 de marzo de 2020
Modelo Integración Social y Sanitaria Personas Mayores
Es necesario un modelo de integración social y sanitaria para atender las necesidades de las personas mayores
Es necesario implementar un modelo de integración social y sanitaria para atender las necesidades de las personas mayores ante el aumento en España de la esperanza de vida, la longevidad y la cronicidad de la población, tal y como se indica desde la Fundación Edad&Vida, que también propone abrir un debate sobre las nuevas oportunidades existentes en el sector con el objetivo de optimizar la eficacia del sistema.
En este sentido, con el fin de dar respuesta a los retos económicos y sociales que supone el reto demográfico al que se enfrenta España, la Fundación Edad&Vida ha puesto en marcha un grupo de reflexión, formado por profesionales del sector, para buscar fórmulas de integración social y sanitaria a nivel estatal que respondan a la nueva realidad demográfica y las necesidades de las personas y tratar de adelantarse a los efectos que pudiera tener en los sistemas de salud y social.
Y es que, tal y como afirmó el Dr. Josep María Via, asesor del presidente de esta entidad, durante su intervención en el Congreso Nacional Dependencia y Sanidad, “el menor número de hijos por pareja y la mayor movilidad geográfica de las personas pueden ser dos de los numerosos motivos que ocasionan la falta de miembros en el entorno afectivo de las personas mayores, en la soledad no deseada que sufren y, por consiguiente, en su salud”.

Además, según este experto “en los últimos diez años ha aumentado el número de personas mayores que dedican su pensión, o al menos parte de ella, como sustento económico de sus hijos y otros familiares, en parte, debido a los efectos de la última crisis económica y la insuficiencia de otro tipo de recursos de protección social”. Esto provoca “una disminución de su poder adquisitivo que tendrá, irremediablemente, efectos importantes en su estado de salud actual y futuro y en el acceso a cuidados especializados que necesiten financiación por parte del usuario final”.
El Dr. Via también advirtió de la situación “crónica de infrafinanciación del sistema que pone en riesgo la calidad del mismo”. Además, hizo referencia a la necesidad de optimizar la tecnología en el sector, ya que considera que “no se están aprovechando adecuadamente las oportunidades que ofrece y los diversos sistemas inteligentes que existen en el mercado”.
A todo ello hay que sumar que «la dificultad para encontrar, atraer y retener el talento de profesionales en el sector adecuadamente formados y especializados y al descontento y falta de motivación de los mismos debido, quizás, a la sobrecarga de trabajo y la situación de infravaloración económica respecto a sus compañeros de otros países del entorno más cercano, desencadena una serie de retos para garantizar la eficiencia y sostenibilidad del sistema”.
Por ello, la Fundación Edad&Vida aboga por dirigirse hacia ideas y soluciones integradas, con equipos multidisciplinares que se adapten a la realidad social existente, respondan a las necesidades integrales de la persona y trabajen en estrecha coordinación ya que, según Vía, “la sensación de fragmentación del sistema por parte del usuario pone en riesgo la armonización de los cuidados y la continuidad asistencial”.
En este sentido, desde este grupo de reflexión se diseñarán soluciones y propuestas y se analizarán los recursos de todos los niveles asistenciales de una zona concreta de actuación que después se estudiará para desarrollar una serie de procesos y metodología concreta de trabajo colaborativo e integrado. Y para lograrlo se propone potenciar la eficacia de los recursos asistenciales sanitarios y sociales y que estos se adelanten a las necesidades de la sociedad. También se aboga por empezar a debatir sobre una nueva redistribución de las funciones de los profesionales sociosanitarios que, garantizando la calidad de las mismas, permitan optimizar la eficacia del sistema.
Además, para lograr esta integración social y sanitaria es necesario retomar el debate sobre nuevas fórmulas de financiación, tanto públicas como privadas, que garanticen la supervivencia del sistema y mitiguen los efectos de unos presupuestos públicos insuficientes. En relación a la tecnología, se apuesta por introducir soluciones digitales, ya que, según la Fundación Edad&Vida, pueden representar una mejora importante en los diferentes niveles y procesos asistenciales y de atención a la persona. Por último, esta entidad defiende la implicación de los usuarios en todos los niveles de diseño, implantación y evaluación de las diferentes iniciativas que se propongan para contar con la experiencia subjetiva de los cuidados que han recibido dichas personas.
Las mujeres disfrutan de la jubilación más que los hombres, con menos sensación de vacío
Las mujeres disfrutan de la jubilación más que los hombres, con menos sensación de vacío

La brecha de género afecta de lleno a la actual generación de jubilados y jubiladas de España. Dos de cada tres mujeres optan por prejubilarse anticipadamente frente a uno de cada tres hombres, según el reciente estudio realizado por el psiquiatra y psicoterapeuta Bartolomé Freire (@doctorfreire) sobre la jubilación en España y publicado en el libro La Jubilación, de Lid Editorial (@lideditorial). Más hombres prefieren atrasar su jubilación y, cuando llega, se centran en la dedicación a una tarea. Las mujeres, por el contario, viven esta etapa como una liberación frente a un pasado cargado de obligaciones por su condición de hijas, esposas, madres y amas de casa, además de trabajadoras.
La formación, el tipo de trabajo, y los diferentes roles de género afectan a los sentimientos de los jubilados y jubiladas. La generación estudiada por el Dr. Bartolomé Freire, actualmente jubilada, ha vivido una infancia y juventud en las que se consideraba que los estudios eran un recurso preferentemente masculino y los hombres debían ejercer el rol de proveedores económicos de la familia. Cuando llega la jubilación tienen sensaciones de vacío y pérdida. Ellas, por su parte, tuvieron que dejar su empleo al casarse, y supeditaron sus aspiraciones laborales a las necesidades de cuidado de su familia.
A las mujeres jubiladas no les preocupa estar inactivas, no saber gestionar su tiempo o quedarse socialmente aisladas, ya que están más habituadas a compaginar diversas funciones, fuera y dentro de casa y a transitar de unas a otras. Por otra parte, asegura el Dr. Bartolomé Freire, "la tendencia femenina a implicarse más personalmente en sus relaciones les sirve de apoyo a la hora de enfrentarse a cambios importantes".

Bartolomé Freire y su hija, la actriz Cecilia Feire
Según el mismo estudio, en las mujeres con estudios primarios y trabajos más básicos se dio un porcentaje del 70% de prejubilaciones voluntarias. Decisión que relacionaron con su insatisfacción o incomodidad laborales y problemas familiares o de salud personal. Mientras que, solamente un 50,5% de las tituladas universitarias, con mayores incentivos y recompensas en sus trabajos, decidieron prejubilarse para iniciar nuevos proyectos, entre los que destacaron hacer un voluntariado social.
Las jubiladas se quejan más frecuentemente de la merma de ingresos que supone su pensión, sobre todo las que viven solas. En general, las mujeres ganaban menos, tuvieron vidas laborales más cortas e interrumpidas y cotizaron menos tiempo a la Seguridad Social. Por todos estos motivos sus pensiones son más bajas y sus ahorros más reducidos.

'Disfrutadoras', exploradoras y dedicadas a sí mismas
Dos tercios de las jubiladas estudiadas priman el disfrute a la hora de poner en marcha sus iniciativas o tratan de ampliar sus horizontes y completarse como personas. Son, según el doctor Bartolomé Freire "disfrutadoras" y “exploradoras”. Las primeras conciben la jubilación como una época idónea para gozar libremente de las diferentes opciones de vida a su disposición: “Ahora hago lo que me apetece cuando me apetece”, podría ser su divisa.
Las segundas la aprovechan para hacer realidad alguna asignatura pendiente o renovarse personalmente: “Quería ser libre, sobretodo romper con la disciplina, dedicarme a la investigación, dejar los viajes en metro… mi pensamiento era el mismo que cuando me divorcié: Voy a dar un corte a mi vida, ¡plas!, y hacer algo diferente”… También dejar de tener responsabilidades: mis hijos por edad ya son autónomos, de forma que volví a tener 20 años”.
miércoles, 11 de marzo de 2020
Ansiolíticos, un abuso peligroso
Ansiolíticos, un abuso peligroso
RAMÓN SÁNCHEZ-OCAÑA
Desciende el consumo de drogas; pero aumenta de manera notable el de hipnosedantes. A partir de los 35 años comienza el uso de ansiolíticos. Y el número de mujeres consumidoras duplica al de los varones. Es un consumo que viene aumentando desde 2005.
A la hora de buscar las causas de este abuso de sedantes, la crisis, la ansiedad y el estrés ocupan un lugar preeminente. Estamos en una sociedad con escasa tolerancia al fracaso, con una actividad laboral insegura, con dificultades de convivencia y comunicación en el seno de las propias familias, y con soledad. Quizá por todo ello, siete de cada 10 consumidores de estos psicofármacos son mujeres. Y la estadística puede estar distorsionada, porque según el catedrático de psiquiatría, Prof. Julio Bobes, muchos varones utilizan el alcohol como ansiolítico.
El problema grave de estas sustancias, indicadas para casos de crisis agudas de ansiedad o como “hipnótico de urgencia” es su uso prolongado ya que además de crear dependencia, puede tener efectos secundarios serios y graves. Por eso, los médicos de familia que son los profesionales que más prescriben estos tratamientos, son los que deben decidir también cuando y sobre todo cómo se debe abandonar la medicación.
Debe saberse que si se interrumpe su consumo de forma brusca suelen aparecer síntomas propios de un síndrome de abstinencia, con ansiedad y nerviosismo, lo que lleva al paciente a seguir tomándolos. Debe retirarse el fármaco de manera gradual.
Para el profesor Bobes, los problemas que produce la adicción a las benzodiacepinas son muy serios. Además de producir un auténtico aplastamiento de la memoria, interfiere en los procesos cognitivos y altera la capacidad de trabajo y de atención. Y hay estudios –señala– que demuestran cómo el consumo de estas sustancias aumenta la siniestralidad vial y laboral.
El problema es que tendemos a infravalorar la importancia de estos fármacos y se banalizan las consecuencias y los riesgos. Hay quien las consume, por ejemplo, para tratar una depresión más o menos leve. Y claro, -señala el Dr. Bobes- si alguien las tomas para tratarla, al ver que no mejora, puede convertir el trastorno en crónico, con el riesgo de que la medicación también lo sea. Tienen sin duda, un riesgo de dependencia claro, y como puede constatar cualquier consumidor, puede producir con mucha frecuencia una sedación excesiva y una bajada de tono considerable. Todo ello pone en riesgo la actividad habitual del individuo, sobre todo para trabajos especiales o para conducir.
Uno de los riesgos mas claros es el de la adicción. Si se toman de forma regular durante tres meses ya se esta en el camino de la habituación. La Agencia Española del Medicamento, ya en el año 2000, estableció la regulación de los ansiolíticos. Y señala que su indicación terapéutica es para casos de “ansiedad aguda”; y para esos casos, dice que la duración del tratamiento no debe superar las 8-12 semanas, incluyendo el periodo de retirada gradual del medicamento. Y en España la duración media de empleo de estas sustancias es de 8 años.
Cuando se indican para dormir, se recomienda que no se sobrepasen las ocho semanas incluyendo el período de retirada del fármaco. Y sin embargo, se cometen abusos manifiestos. La persona mayor, que por la edad tiene un sueño fragmentado y sostiene que no duerme, recurre con frecuencia a estas sustancias. Y entonces duerme más, pero no mejor, porque en muchas ocasiones se transforma y cambia el patrón de sueño. Y se convierten, en una autentica almohada química.
FUENTE: https://www.65ymas.com/opinion/ramon-sanchez-ocana-ansioliticos-abuso-peligroso_12847_102.html
FUENTE: https://www.65ymas.com/opinion/ramon-sanchez-ocana-ansioliticos-abuso-peligroso_12847_102.html
Síntomas de la presbicia, las cataratas y el glaucoma
Síntomas de la presbicia, las cataratas y el glaucoma
No somos conscientes de aquella afortunada frase de "dos ojos para toda la vida". Aunque sí se nos hace evidente cómo poco a poco, los años pasan factura a nuestra visión.
Cada dos años, si no hay alguna razón especifica se debe acudir al especialista para hacer una revisión correcta; sobre todo tras el uso permanente de pantallas en el trabajo y en el ocio.

- Se cansa la vista.- La presbicia –eso que popularmente llamamos “vista cansada”– es la pérdida del poder de acomodación del ojo. El sistema de enfoque, a base de músculos, va perdiendo capacidad. Al principio lo paliamos estirando el brazo, pero poco a poco no tenemos más remedio que acudir a las lentes y cada vez con mayor graduación. Solo para enhebrar la aguja o para hacer el crucigrama; pero después, ya para todo.
La gran mayoría sufre la presbicia como algo absolutamente normal y acude a las correcciones para poder tener una buena visión. Se reduce de forma notable el campo visual.
- Cataratas.- La inestabilidad del cristalino da lugar a la aparición de opacidades. El cristalino se va volviendo opaco y la visión se hace borrosa. Un primer síntoma es que con más luz, ve peor; mientas que en un ambiente con iluminación media, ve mejor. Y un síntoma inequívoco: poco antes de sufrir la catarata, varía el índice de refracción del cristalino, de forma que el ojo se hace ligeramente miope. En consecuencia, el paciente ve un poco peor de lejos, pero nota cómo mejora de pronto su visión de cerca. Puede leer el periódico sin gafas... Poco después, ve cómo una fina neblina le va empañando la visión. El último eslabón es la opacidad total. Como si se empañaran absolutamente las gafas. Pero hasta el final se conserva la visión cromática. Se ven colores, pero no se distinguen las formas.
La operación de cataratas es sencilla y rápida. Pero el cristalino opacificado que se extrae supone una corrección necesaria de 12 dioptrías. Y se resuelve o con gafas pesadas y gruesas o con el implante, durante la misma intervención, de lentes intraoculares, que es lo más frecuente.
- El Glaucoma.- Produce una ceguera perfectamente evitable. Pero como evoluciona sin dar síntomas es la primera causa de ceguera en los países más desarrollados.
Quien lo padece diría que pierde vista poco a poco. Cambia de gafas con frecuencia en los últimos tiempos pero no acaba de encontrarse a gusto. Cuando va a un sitio oscuro tiene una enorme dificultad para ajustar la vista; no encuentra una referencia clara para poder enfocar. Pierde vista más lateral que frontal. Y casi todas las luces las ve con una irisación alrededor...
Entre la córnea y el cristalino, hay un líquido transparente que se produce y se elimina de forma constante. Es líquido de limpieza, de lubrificación. Por alguna circunstancia, puede ocurrir que los canales de salida de ese líquido se cierren y entonces se dificulta o bloquea su eliminación; ese líquido no puede salir. En el ojo se produce un aumento de ese humor y, por tanto, se advierte mayor presión. Ese aumento de presión interrumpe el flujo de sangre al nervio óptico que, entonces, queda sin riego. Los ojos, aunque miren, no pueden transmitir la imagen hacia el cerebro. Miran, pero no ven.
De todos modos, aunque un poco tarde, puede haber una serie de pistas que nos pueden alertar. El primero quizá sea el del cambio frecuente de gafas. Como si no encontrara ninguna que quedara bien. Suele haber una pérdida de visión lateral, como si tuviera que mirar siempre de frente. En objetos muy próximos suele haber dificultad para enfocar la vista. También resulta difícil ver en lugares oscuros, como en el teatro o en una sala con poca luz.
Por eso es muy importante revisar la tensión ocular (que no guarda relación alguna con la tensión arterial). Se toma de forma rápida con una maquinita que emite un soplido sobre la superficie del ojo.
- Desprendimiento de retina.- La retina es la más interna de las capas del ojo. Está pegada a la pared más profunda. Si la retina se despega, deja de recibir sangre, y por tanto, se atrofia y pierde su función. Es el desprendimiento.
Si descartamos el desprendimiento traumático, el desgarro puede iniciarse por una enfermedad del propio ojo como la miopía magna o progresiva. Es como si en el interior del ojo hubiera más presión de la soportable. Las paredes del ojo tienen que ir estirándose, y por tanto, perdiendo grosor y consistencia. La retina se va haciendo más débil y más susceptible de que en algún punto surja el problema.
El primer aviso de un desprendimiento es la visión de estrellas. Son los fosfenos. En ese momento, el desprendimiento de la retina es todavía evitable. Pero si no se toman medidas, pronto aparecerá el primer indicio de que la retina se está desprendiendo: una parte del ojo deja de ver, como si hubiera una sombra por uno de sus ángulo .
- Cuando el ojo se seca.- No es muy frecuente, pero si importante este conjunto de síntomas que se definen como de “ojo seco”. Se debe, como no es difícil deducir, a una alteración bien en la cantidad de lágrima, bien a un cambio en su composición que las hace menos útiles para la labor que desempeñan. Y las causas que llevan a ese cambio lacrimal se acentúan siempre con los años. El síndrome del ojo seco afecta con más frecuencia a las mujeres que a los varones.
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